14 nov. 2014

Tú y Yo

Tengo la sensación de que hoy perderé la razón/
a golpes de locura, y que la cura es tu pasión,/
y cualquier situación que me ate a tu cintura./
Hoy quiero emborracharme en tus labios/
y amanecer abrazado a la luna,/
deshacerme de mi ser entre tus manos/
hasta quedarme con el alma desnuda./
Y yo, tan simple que me desmontan tus miradas,/
tiemblo al notar tus caricias,/
las siento como mías, las recuerdo cada día/
y las guardo bajo la cama/
para que cuando nos de guerra la vida/
podamos atrincherarnos tras las almohadas./
Y puede que hoy se caiga el cielo/
y mañana ya no importe nada,/
o que nuestro fuego haga arder el invierno/
que acecha al fondo de toda mirada./
Quizás encontremos nuestro lugar, bajo las sabanas,/
y allí podamos curarnos a besos las alas/
que hacen que volvemos más allá de los silencios./
Lo único cierto es que sin tus besos no soy nada,/ 
que tu le das sentido a cada sentimiento/ 
hasta convertirlos en algo más que simples caladas...

...cuando llueve en el corazón...

Cuando llueve en el corazón, 
cuando las palabras terminan empapadas cantando canciones de dolor 
con la esperanza de ser escuchadas...

Cuando llueve en el corazón, 
y no valen mil paraguas para protegerse hasta que regrese el sol; 
cuando cada gota es como una puñalada...

Cuando llueve en el corazón, 
cuando la pena termina por mojar tus alas y sale a flote el temor 
mientras la esperanza hace aguas...

Cuando llueve en el corazón, 
cuando duda a duda se forman riadas y no encuentras flotador, 
cuando en la ilusión se forman charcas...

...cuando llueve en el corazón, 
lo mejor es resguardarse bajo una mirada, 
parar el reloj y poner a sacar las ganas.

30 sept. 2014

canciones...

canciones incompletas de esas que revolotean por mi libreta...



Anoche te soñé tan fuerte/
que hoy me dolia hasta la almohada,/
no se jugar a olvidar cuando se trata de una de tus miradas;/
he intentado controlarlo/
pero cuando me acuerdo de tus labios/
se me esconden las palabras,/
me baila la locura y solo a oscuras consigo alumbrarla./
He perdido la cuenta de cuanto cuesta un sentimiento,/
tengo tantos desde que te conocí/
que ahora los vendo al peso/
y paso de largo de la esquina/
en la que el tiempo trafica con los recuerdos:/
más que a volar/
me enseñaste a aterrizar sin contratiempos./
Encontré una salida en tu pupila/ 
que se convertiría en la entrada/
a un cajón lleno de silencios dispuestos a gritar cuanto te amaba,/
ansiosos por aullar que te quería/
y que por ti daría mi vida sin pesarla.../
...por sólo una mirada.../
...por solo una caricia.../
...por sólo una de esas palabras que sanan mis heridas/
y son capaces de extender mis alas/
y hacerme volar por encima de todas las caídas que amenazan mi alma

30 jul. 2014

Cuando me da por imaginar

A veces me da por imaginar
que somos garabatos en un papel
y buscamos rimas y sonrisas por igual
para hacernos entender.
Me da por imaginar que nos escribimos
para describirnos en cuerpo y alma,
y que jugamos a tentar al destino
haciendo que el punto final nos coja de cara.
E imagino que sería bonito jugar
a ser puntos suspensivos y, quizás,
encontrar una coma en el camino
en la que poder pararnos a descansar.
Pero no somos más que carne y hueso
y las palabras en ocasiones se revelan,
otras las matamos, algunas se secan...
y nosotros nos perdemos en el intento.

Re-Presentandome

Hola de nuevo. Después de un tiempo sin publicar nada vuelvo a estar de nuevo por aquí. La verdad es que
mi vida ha sufrido un par de cambios desde la última entrada que publiqué, y esos cambios son maravillosos. Mi chica me hizo el hombre más feliz del mundo cuando empezó a salir conmigo (ha llovido desde entonces, pero sin ella este rincón no habría existido, al menos no así). Pues bien, cuando yo ya creía saber lo que significaba ser feliz me demostró lo contrario al contestar que si a mi petición de que se casase conmigo. Por si eso fuese poca felicidad, hace menos de un mes supimos que estamos embarazados (te quiero mucho Campanilla, sin ti no sería yo). 
 
      Ninguna de esas dos cosas han sucedido aun (el 2015 promete ser un año inolvidable), pero como veréis mi atención ha tenido cosas con las que entretenerse (y aun las tiene, y las tendrá). También comencé un curso que me tiene secuestradas unas cuantas horas al día. Sé que esto solo son excusas, casi puedo escuchar a Ana (gracias andereño por esos caminitos) diciéndome que no existe el “no tengo tiempo” ni el “no puedo”, pero que haya dejado de publicar aquí no quiere decir que haya dejado de escribir, simplemente se han quedado en alguna red social, o en algún que otro trozo de papel, o en la aplicación de notas de mi móvil… 

      Entiendo que más de uno os podáis estar preguntando a que viene pues toda esta sarta de explicaciones, yo ni hubiera pasado del primer párrafo (gracias por hacerlo). Lo cierto es que hoy me he llevado una enorme sorpresa al comprobar el contador de visitas del blog. La verdad es que no sé ni porque lo puse, este blog nació como una experiencia interna más que como algo enfocado al público, pero ahora puedo decir que me alegro de haberlo hecho.  Como digo no es algo que mire habitualmente (que me leyera una única persona ya lo consideraría un logro), pero el numero que he visto hoy me ha dejado blanco. 3867, ese era (no lo he vuelto a mirar, me da cosa) el numero. 3687 personas que han llegado a este pequeño rinconcito montado con cuatro simples palos e iluminado por un par de velas apenas. Eso era impensable para mí al comienzo de esta andadura.  MUCHAS GRACIAS A TODOS Y CADA UNO DE VOSOTROS. Siento que os merecéis un poco más de atención por mi parte, por no decir un mucho.

          Y es por eso que me explico, porque la descripción que encontrareis bajo el titulo del blog ha cambiado ligeramente. El Rincón del Siroco nació como algo mío pero vosotros lo habéis hecho nuestro. Así pues permitidme que me presente de nuevo.
Me llamo Josu y tengo 30 años. No recuerdo cuando me picó el bichito de la escritura, o si fue antes o después de que me picara el de la lectura. Empecé a escribir por desahogo (algo que sigo haciendo aun a día de hoy) y por tener en un mismo lugar todas esas cositas que salían de mi cabecita loca. Durante este tiempo he aprendido a escribir porque me gusta, porque algo llama mi atención, porque alguien me pide que le escriba algo… por afición más que por necesidad (aunque ambos términos siguen resultándome a veces inseparables). He  ganado mundos, sentimientos, momentos, puntos de vista… he amueblado mejor el estudio en el que escribe mi escritor. Cuento con otro blog, que estrené hace no mucho, ya que me di cuenta de que merecía la pena tener separadas las reflexiones y la poesía (o las simples rimas) de los relatos (tanto cortos, como largos o eróticos). A parte de la escritura, me encanta leer y escuchar música y soy un entusiasta de la fotografía (chino amateur que me llaman algunos), por lo que las fotos que veáis por aquí, al menos la mayor parte de ellas, son mías.

         Poco más puedo deciros que no sepáis ya, o que no podáis averiguar si dedicáis un poco de tiempo a leerme. Así pues me despido, dejándoos las puertas abiertas (como siempre han estado) para que podáis entrar y salir de este, nuestro rincón, cundo y cuanto queráis.

3 ene. 2014

Mi castillo

He creado un castillo en el que sólo vivo yo 
y me dedico a perseguir tu recuerdo 
cuando quiero entrar en calor.
Adorné sus paredes con marcos sin cuadro,
colgué las horas perdidas
y dejé tendidas las alegrías
con la esperanza de que la ilusión las fuera secando. 

Mi castillo no tiene tejado
y las estrellas se cuelan cada madrugada;
vienen para dormir a mi lado,
y hacer que se sienta menos sola mi cama.
Hay veces en las que la Luna se me viene encima
y sus mareas desordenan mis deseos,
entonces pierdo los papeles y no los encuentro
tan ordenados como debería.

También tiene un par de ventanas
con vistas a un mar de miradas,
y alguna que otra puerta mal cerrada
que hace que a veces se me enfrie la esperanza.
En mi castillo también hay una escalera
que lleva hasta las mismas entrañas
de sueños apuntalados con la madera
que no ardió bajo las sabanas de mi cama.

Puede que mi castillo no parezca gran cosa
pero es en él donde se refugia mi alma
cuando presiente que hay más espina que rosa
al otro lado de una simple palabra.