24 abr. 2012

Soñando...


Solo pienso en soñarte, 
tu piel junto a la mía sentir latir 
escuchar tus susurros de placer 
mientras te digo lo que quiero de ti. 
acariciar tu cuerpo 
alejando de mi el lamento, 
subir la temperatura 
hasta bajar al infierno 
y vagar en el placer eterno 
encerrados en fantasías 
con la banda sonora de nuestros jadeos. 
entra en mi, 
súbete en esta atracción, 
el aire se evapora en esta habitación 
donde te tengo atada 
en mil y una noches de pasión

23 abr. 2012

Cuando las palabras bailan


Esto está dedicado a todos los que me leéis. Siempre he dicho que las palabras son simples contenedores vacíos hasta que alguien los llena de vida y sentimiento. 
Mil gracias.




Que puedo decir o hacer,
 si por mis venas no corre sangre sino palabras;
  Si en un mar de ideas desordenadas
   reside mi alma, empapada en miradas extraviadas.


Y cuando las letras bailan,
 ¿quién soy yo para no acompañarlas?
  ¿quién de los que osan llamarse poetas
   es capaz  de darles la espalda
    y cerrarles las puertas de sus almas?


Soy ese latigazo en tu columna
que te hace cuadrar los hombros,
esa fuerza que tensa tus miedos
y los vuelve cojos;
Soy ese fuego sin foco.


Soy esa  voz que repite:
“tú eres tu mayor tesoro,
tu presente el mayor de tus logros”.
Soy esa energía espesa
que condensa todos tus enojos.


Soy ciencia incierta que divide tu tiempo
por el sonrojo de un temor incierto.
soy ese beso roto en tus labios
por el asedio de los engaños.


Soy ese azote de invierno helado
que congela tus nervios.
Ese aliento de verano
que calienta tus sentimientos.
Soy primavera cauta, otoño sincero.


Soy esa idea perversa
que desata las tormentas 
atadas con las sedas del antojo;
Soy quien siembra certezas
en tus campos de arrojo.
Soy la llave maestra de todos tus cerrojos.


¿Qué hacer pues, si las palabras giran,
 y se aparean entre ellas
  para alumbrar letanías como esta?
   ¿Cómo obviar el regalo de una musa,
    que con dos caricias al viento
     desata tempestades que no atienden de prosa?


Solo queda ser sincero con la hoja en blanco,
 volcar los sueños sobre el tintero,
  cerrar los ojos... y escribir sin miedo.

Juegos


Un día, mientras estas de compras, recibes un mensaje mío, "¿quieres ser mi esclava?", la pregunta te pilla por sorpresa pero el calorcito que empiezas a sentir subiéndote por las piernas te convence para mandarme un mensaje aceptando. Yo te digo que si quieres ser mi esclava necesito una prueba de tu obediencia y te ordeno que entres en una tienda y en el probador te quites las bragas, me mandes una foto de tu sexo y guardes después las bragas en tu bolso. Quiero que andes sin bragas hasta que vengas a casa. Tu obedeces por que empiezas a sentir curiosidad mezclada con excitación por saber lo que te estoy preparando...entras en la primera tienda que encuentras y tras coger un par de prendas de ropa para disimular y te metes en el probador para bajarte los pantalones y notar como tus bragas han empezado a humedecerse un poco. Cuando te las has quitado las guardas en el bolso y sacas el móvil para hacerte la foto, pero cuando abres las piernas para mostrármelo bien abierto una de tus manos no puede evitar acariciar levemente tu ingle lo que hace que te entren unas ganas locas de jugar un rato y así me lo haces saber en el mensaje que me mandas. Yo te contesto que dejes de tocarte, solo podrás hacerlo cuando tu amo, ósea yo, te lo diga. Tu obedeces aunque para entonces tus muslos ya resbalan y te vuelves a poner los pantalones para salir de la tienda mientras notas las costuras rozando tu entrepierna...mi mensaje tarda un poco en llegar y tus calores empiezan a hacer que te muerdas el labio de vez en cuando. Quiero que vayas a casa y en el ascensor te quites también el sujetador. Tu estas ansiosa por saber lo que voy a hacer contigo y aceleras para llegar a casa cuanto antes ya que no estás segura de poder aguantar sin tocarte...cuando entras por la puerta de casa todo está a oscuras y oyes mi voz desde el salón diciéndote que vengas y me des tu sujetador y tus bragas para comprobar que eres una buena esclava, y así lo haces. Te digo que te acaricies los pezones hasta que los tengas bien duros para que pueda verlos marcados en tu camiseta. Después quiero que te la quites y te des la vuelta con las manos a la espalda, tu obedeces y me acerco a ti poniendo mi paquete contra tus manos, mientras te digo al oído, después de lamer tu cuello, que como se te ocurra mover las manos te quedas sin lo que notas a través de mi pantalón. Tú te muerdes el labio de las ganas que tienes de tirarme en el sofá y comértela entera mientras yo me arrodillo a tu espalda para agarrarte bien fuerte el culo y abrirlo para meter mi lengua bien adentro... Después mis manos se encargan separar tus muslos para pasar el brazo entre tus muslos mojados y apretarlo bien contra tu entrepierna y obligarte a que muevas tu culito adelante y atrás. Después me levanto para pegarme a ti y llegar hasta tu cono rodeándote con los brazos, haciendo que te inclines ligeramente hacia delante y abro tus labios para poder jugar bien con tu clítoris. Una vez te oigo empezar a suspirar me separo de ti y te digo que te tumbes boca abajo sobre la mesa del salón, pero tu estas tan caliente que intentas darte la vuelta para tocarme, pero te veo las intenciones y te agarro de los brazos para evitar que lo hagas y acerco la boca a tu oído, a la vez que mi pantalón lo hace a tu culo para rozarse contra él, para decirte:" eso no es de buena esclava, debería darte unos azotes?"
Tu cuerpo se estremece con la idea y comienzas a caminar hacia la pequeña mesa de centro para tumbarte sobre ella. La superficie esta fría y un escalofrío recorre tu espalda haciendo que sin quererlo tu culo se ponga en pompa, momento que aprovecho para darte un azote." Eso por ser una niña mala", te digo, y me dedico a atar tus manos y tus tobillos a las patas de la mesa para que te estés quietecita.
Tus pezones se endurecen al contacto con el frio mármol de la encimera y te provoca un leve suspiro para llenarte más tarde de excitación.
Tus muñecas atadas a la parte delantera de la mesa, tus tobillos bien sujetos a cada una de las patas, haciendo que tus piernas se abran casi por completo y tu culo quede ligeramente elevado. "Bonitas vistas" te susurro al oído mientras te dejo comprobar, al acariciar mi pierna tu brazo, que estoy completamente desnudo y dispuesto a jugar contigo, a hacer que tus manos se aferren a la madera de las patas, a conseguir que cada poro de tu piel transpire placer.
Me retiro un poco para poder acariciar tu espalda con la yema de uno de mis dedos y me inclino para recorrer todo tu cuerpo desnudo con la punta de mi lengua, comenzando en tu cuello para resbalar por tus hombros y continuar bajando hasta llegar a tu culo, besar y lamer cada centímetro de él mientras mis manos aprovechan para agarrarlo con fuerza. Mi boca esta entretenida por lo que mis manos siguen su vertiginoso descenso paseándose por la cara interior de tus muslos y llegando a las rodillas, dónde mis labios vuelven a reunirse con ellas para terminar ese sabroso recorrido besando tus piernas, mordisqueando tus tobillos, apretándolos con dos dedos...y concluir desandando el camino con la punta de mis dedos para terminar acercando mi boca a tu oreja y morder tu lóbulo y escuchar lo que eso provoca en ti.
Vuelvo a separarme para ir en busca de un poco de hielo. Cuando regreso tu cuerpo se mueve ansioso, intentando liberarse de sus ataduras, pero te detienes en seco al notar el frio de un cubito de hielo en tus muslos. Tu cuerpo se estremece, pero dura poco debido a que estas tan caliente que el hielo se evapora rápidamente. Tu cuerpo vuelve a relajarse, a pesar de que el ritmo de tu respiración sigue en aumento, y giras la cabeza hacia uno y otro lado con la intención de ver donde estoy y que estoy preparando, pero me encuentro a tu espalda, dispuesto a hundir mi boca en tu entrepierna y disfrutar del movimiento de tu culo, lejos del alcance de tu mirada. Tus piernas se tensan y los dedos de tus pies ejercen más fuerza contra el suelo para que levantar mas tu culo y dejar paso libre a mi juguetona lengua, que se dedica a inspeccionar curiosamente, despacio y tomándose su tiempo, tu sexo, tus ingles, tus muslos...y consigue arrancarte otro jadeo de placer. No puedo ver tu cara, pero te imagino mordiéndote el labio para evitar gritar demasiado.
Una vez que compruebo que tus muslos están bien húmedos, con la mezcla de tu excitación y mi saliva, es hora de dejar que veas que no eres la única cuya excitación hace estragos en su cuerpo, por lo que me coloco delante tuya, con mi sexo erecto a punto de rozar tus labios. Intentas acercarte más a mí, a él, pero las ataduras no te lo permiten, lo que hace que tu deseo por comerme entero se dispare.
Me pides que te suelte, que te deje jugar a ti también... Yo te respondo que todavía no he terminado de jugar contigo, y que ahora empieza lo bueno.
Desato tus tobillos para que puedas apoyar las rodillas encima de la mesa y compruebo como tus caderas se mueven solas, con un ligero vaivén en círculos que me resulta hipnótico y me lleva a caer de rodillas detrás de ti deseando saborear todo aquello que veo. Y mi boca se pone a ello hasta dejar tu culo y tus piernas bañadas por mi saliva. Sujeto tus glúteos con mis manos y tiro de ellos hacia mí, haciendo que mi lengua se hunda aun más en tu interior, haciendo que morderte el labio no sirva para evitar que tu boca pida mas a través de suspiros entrecortados. Y decido darte aquello que pides, pero antes de soltarte del todo me pongo un condón para aprovechar a jugar un poco más contigo, para ponerte un poco más cachonda si fuera posible.
Entro en ti muy despacio, haciendo que apenas la sientas resbalar en tu interior, y salgo de la misma manera, dejándote con más ganas todavía. Tú gimes que no es eso lo que quieres, que estas deseando sentirla bien dentro, y por esta vez te concedo tus deseos haciendo que mis muslos suenen al golpear contra tu culo.
El primer susurro no tarda en convertirse en un grito de placer con la segunda acometida de mi miembro, y tras una tercera tus dedos se agarran a la mesa como queriendo hacerla astillas. Sigo de esa manera un par de minutos hasta que decido intensificar el ritmo, un poco más, otro poco mas...el sonido de los golpes inunda el salón y la mesa comienza a moverse de su situación original.
Tus piernas se tensan todavía más antes de relajarse al salir de ti para ponerme delante y observar como tu cuerpo se retuerce, como tus unas arañan la madera, como tus pechos se agitan sinuosamente.
Me agacho frente a ti y mientras nuestros labios se enzarzan en una lucha de placer te desato de la mesa.
Una vez libre te pones en pie y me acerco a tu oído, mientras tus manos juguetean ya con mi cuerpo, que te dejo hacer lo que más quieras en ese mismo momento.
Tus ojos se abren de par en par y me empujas hacia el sofá, haciendo que casi me caiga sobre él, para tirarte encima de mí y lamer todo mi cuerpo mientras me siento bien.
Después me besas el cuello mientras yo te como la oreja y sin saber cómo ya estas encima mío.
Te dejas caer sobre mis piernas, lo que provoca que tu espalda se arquee por el placer y mi mirada se vaya al techo, y comienzas con lo que hace un rato era un ligero viven de tus caderas. Solo que ahora te mueves como si montaras un potro salvaje, tus manos agarran mi pelo y las mías hacen lo propio para ver como nuestros ojos van y vienen, como nuestra lengua revolotea en la boca.
Poco a poco subimos un poco más el ritmo, yo empiezo a moverme en círculos debajo de ti, y enseguida llegamos al punto de no retorno, a ese punto en el que la razón vuela lejos dejando tan solo dos cuerpos consumidos por el fuego de un polvo salvaje y de un placer desenfrenado.

17 abr. 2012

Una noche cualquiera

Era jueves por la tarde, llovía de tal manera que quedarse en casa era el mejor plan y así lo hizo ella. Disfrutaba de un poco de música y de un buen libro recostada en su cama levantando la cabeza para observar como explotaban las gotas de agua contra su ventana, "así es imposible hacer nada" pensaba justo en el momento en el que sonó su teléfono móvil. Tras cogerlo de encima de la mesita de noche y comprobar que era un mensaje de Él su memoria comenzó a hacer desfilar ante sus ojos las caricias de su último encuentro. La piel se le estremecía igual que aquella última noche cuando después de alcanzar un orgasmo que la hizo morderse el labio para no gritar El se dedico a acariciar cada centímetro de su piel mientras lamia su cuello y le repetía aquella frase que hacía que sus bragas se humedecieran: "me encanta hacer que te corras así" antes de darse cuenta noto como sus pezones empezaban a rozar la camiseta y vio su mano acariciando uno de sus muslos mientras le parecía sentir su aliento en la nuca antes de correrse en su interior mientras agarraba sus pechos con firmeza y la atraía hacia él.
Aparto aquellas escenas de sexo salvaje y leyó el mensaje que acababa de recibir.
"Buenas tardes niña, es una pena que el tiempo no nos permita quedar hoy, tengo ganas de jugar. Por cierto, te he enviado un paquete, pero no puedes abrirlo hasta mañana a la noche. No seas mala y no lo abras. Nos vemos"
El mensaje era un poco extraño, ¿que le habría enviado? ¿Por qué no podía abrirlo hasta mañana a la noche? Empezó a escribir la contestación cuando sonó el timbre. El repartidor le entrego el paquete que mencionaba el mensaje junto con una nota en la que ponía "no abrir hasta mañana".
"Ahora mismo acaba de llegar tu paquete, pero no sé si voy a aguantar hasta mañana. Lo intentare jaja. Por cierto, acuerdate de que mañana e quedado con mis amigas para salir a tomar algo, espero recibir una llamada tuya para quedar y...".
Pulso la tecla de envío y dejo el paquete encima de la mesa de su habitación para retomar su lectura, pero le era imposible dejar de mirar, aunque fuera de reojo aquél misterioso paquete, así que fue a la cocina para prepararse algo de cenar. Después comer y recoger el plato volvió a su habitación y cogió la pequeña caja entre sus manos para intentar averiguar de que se trataba, pero en ese mismo instante su móvil volvió a sonar.
"No seas impaciente, seguro que la espera merece la pena, creeme. Todavía no tengo planes para mañana, ya te diré algo.ke sueñes cosas bonitas".
Parece que me vigila, se dijo a si misma antes de devolver el paquete a su lugar y dejarse caer en la cama. Había encendido la televisión pero no podía dejar de pensar en El. En su media melena negra, en esos ojos que la miraban llenos de lujuria mientras se dedicaba a llenar de su saliva cada rincón de su entrepierna...esa grandes manos que agarraban sus nalgas mientras bajaba suavemente su cuerpo haciendo que su miembro resbalase lentamente por su interior hasta que las piernas de ambos ejercían de tope y ella arqueaba su espalda hacia atrás sien que el soltara su culo. Y con este ultimo recuerdo la introdujo en un placentero sueño que provoco que al día siguiente sus sabanas amanecieran mojadas.
La mañana se le había pasado entre compras y las labores del hogar así que la primera mitad de la tarde la pasó durmiendo ya que el sueño de la noche anterior la había dejado igual de agotada que si aquello que había sucedido en sus sueños hubiera pasado en verdad. Cuando se despertó y se fue a levantar de la cama noto como sus piernas temblaban y revivió como él la había elevado hasta ponerla a horcajadas encima suyo y tras envestirla por primera vez había aprovechado que ella cerro su abrazo con las piernas al rededor de su cintura y los brazos en el cuello para levantarse y dedicarse a hacerla saltar encima suyo mientras la agarraba fuertemente del culo.
Cuando se despertó y miro el despertador que tenia al lado de la cabecera pego un salto. Se había quedado dormida y apenas tenía tiempo de arreglarse antes de salir corriendo hacia el restaurante en el que iban a cenar sus amigas y ella. Pasó por delante del paquete sin reparar en el de camino al baño. Solo se acordó de el al verlo reflejado en el espejo mientras intentaba domar su pelo alborotado.
Dejo el cepillo sobre la encimera del lavabo y fue a por la pequeña caja movida por las ganas de saber que contenía en su interior. Desenvolvió el embalaje con cuidado y lo que encontró dentro la sorprendió y la excito a partes iguales. Sacó las bolas chinas de la caja y se quedó mirándolas mientras la frase que él solía repetirle asomaba de nuevo a su memoria, "me encanta hacer que te corras así". Todo su cuerpo se estremeció y noto como la boca se le secaba pensando en los juegos que El tendría preparados para ella y su nuevo juguete. Se dio media vuelta y buscó su móvil hasta encontrarlo encima de la almohada, pero cuando se acercó para cogerlo y enviarle un mensaje vió que una vez más se le había adelantado. De nuevo otro escalofrío desde los tobillos hasta la nuca. Esa sensación de que era él quien llevaba el control de sus encuentros sexuales la excitaba sobremanera, la mera idea de pensar en todo lo que podría tener preparado para ella, cómo la vez en que le abrió la puerta y según entro la beso apasionadamente hasta casi dejarla sin aliento. Para cuando quiso darse cuenta su espalda estaba contra la pared y aprovecho ese momento de relajación para deslizar un antifaz hasta sus ojos impidiéndole que viese cualquier cosa de lo que a continuación sucedería. Tan solo le quedó tumbarse en la cama y esperar un lametón por la pierna, una caricia por la parte interna de sus muslos, un dedo apartando el tanga para dejar el camino libre...
No sabía cómo pero su mano había hecho descender las bolas chinas y ahora notaba su suave tacto contra la piel de sus ingles. Abrió el mensaje "me imagino que ya habrás abierto tu regalo, espero que te guste. Me gustaría que te las pusieras esta noche para salir y probarlas. Espero que disfrutes".
Estaba sonriendo, él tenía la curiosa habilidad de ponerla a cien tan solo con un mensaje. Y su imaginación empezó a volar.
Volvió al baño con su regalo en la mano ligeramente mojado por su excitación. Encima del radiador encontró la ropa que había elegido para salir aquella noche y volvió a sentir que se le erizaba el bello de todo el cuerpo. Dejó que la toalla callera al suelo y observo sus pezones en el espejo. Estaban duros e increíblemente sensibles, el ligero roce de un mechón de su cabello la hizo morderse el labio. Sin proponérselo la mano que sostenía las bolas chinas estaba entre sus piernas, notaba el calor de su deseo en la yema de los dedos, y no le costó trabajo introducirlas en su entrepierna ya húmeda por completo. Un primer golpe de placer hizo que sus piernas se cerraran por si solas, lo que empujo el juguete aun más adentro y consiguió sacarle un leve suspiro. Sus manos se aferraron al lavabo y vio en su reflejo como el rubor asomaba a sus mejillas.
Cogió los leggins imitación piel y comenzó a ponérselos aguantando el calor que subía desde sus muslos cada vez que apretaba sus piernas al agacharse. Sus manos se entretuvieron acariciando sus tobillos, recorriendo las piernas mientras la tela se ajustaba a ellas y el calor ceso un instante al separar las piernas para terminar de subirlos, haciendo que se pegaran a sus ingles y a su sexo, manteniendo bien adentro las bolas chinas. Terminó de vestirse y volvió a la habitación, gozando con cada paso, para ponerse los zapatos, pero al sentarse en la silla no pudo evitar que de su boca brotara un pequeño grito al sentir las bolas chinas apretarse contra las paredes de su sexo.
Apoyo las manos en el asiento para elevar su culo hasta que los brazos comenzaron a temblarle. Volvió a sentarse lentamente, su respiración se aceleraba, su vientre se contraía y comenzó a jadear superficialmente. Se acomodo ligeramente moviendo el culo adelante y atrás y se calzo para incorporarse rápidamente, pero al hacerlo sus glúteos se contrajeron, las piernas le fallaron y callo sentada sobre la silla corriéndose sin pretenderlo, clavando las unas en la silla y apretando el culo contra el asiento para prolongar el placer que inundaba su cuerpo y le cortaba la respiración.
Se había recompuesto como había podido y se dirigía apresuradamente al restaurante donde sus amigas llevaban diez minutos esperándola. Su primer mensaje había sido el habitual entre ellas, "tarde para variar ¿no?", pero el paso al que caminaba hacia que las bolas chinas se frotasen en su interior y eso volvía a ponerla a cien.
Su móvil vibró en el bolso y lo saco mientras repetía "ya va, ya va", pero no era ninguna de sus amigas.


"¿Si? ¿Quien es?"
"El lobo jaja, ¿estás con tus amigas ya?"
"No, llego tarde por tu culpa, tu regalito..."
"¿Mi regalito? Encima de que uno tiene detalles con su chica... ¿que ha pasado?"
"¿Que va a pasar? Me he corrido mientras me ponía los zapatos, justo antes de salir de casa"
"¿De verdad? Mmm que bien suena eso, ¿y no te gustó?"
"Claro que me gustó" 


Se dió cuenta de que la gente la miraba de forma extraña, al parecer no entendían por que aquella chica que parecía llevar tanta prisa hablaba entre susurros por el móvil.


"Oye llego tarde, ¿nos vemos esta noche?"
"Puede que si, además tengo una sorpresa para ti"


¿Otra sorpresa? pensó para sí misma después de despedirse y atravesar la puerta del restaurante en el que iba a cenar.
La cena transcurrió tranquila, aunque tuvo que ir en varias ocasiones al servicio para refrescarse. Cada cruce de piernas, cada roce de sus muslos devolvían a su cabeza el orgasmo alcanzado en su casa y elevaban la temperatura de su cuerpo. Sus amigas charlaban de sus trabajos y de sus últimas aventuras mientras ella pensaba en la siguiente sorpresa que le tenían preparada para esa noche. A pesar de que su cabeza especulaba con distintas posibilidades era consciente de que seguramente no acertaría con ninguna así que decidió olvidarlo y disfrutar de la conversación que ocupaba a sus amigas. 
Al terminar la cena, y tras pagar en la barra, salieron del restaurante camino del casco antiguo de la ciudad, una zona donde se encontraban la mayoría de bares a los que tenían la costumbre de ir cuando salían todas juntas. Al salir del restaurante volvió a notar su regalo, olvidado en la última parte de la cena, moviéndose en su interior y sonrió mientras pensaba en cuantas de sus amigas abrían hecho algo así. Una de sus amigas se acerco por detrás sin que ella se diera cuenta y salto sobre su espalda. A ella se le escapo un pequeño grito de gusto al apretarse las bolas contra sus muslos, lo que hizo que su compañera se bajara igual que había subido y se quedara extrañada al tiempo que la miraba de arriba a abajo.


"¿Te he hecho daño?" Le pregunto su amiga.
"No tranquila, ha sido el susto"


Su amiga pareció quedarse satisfecha con la explicación por lo que continuaron su camino. Pero ella volvía a estar ardiendo y no paraba de fantasear con El.
Pensó en el olor de su cuello mientras lo besaba, en el tacto de su pantalón a través de su vestido cuando se arrimaba a él de espaldas moviendo su culo en círculos... Y el trayecto hasta el primer bar se le paso entre mordiscos en el labio y caricias en su sexo duro y excitado.
Pidieron en la barra y alegando que la ultima botella de vino de la cena estaba punto de salir se fue al baño para echarse un poco de agua por el cuello e intentar sofocar aquél calor que la llevaba acompañando durante toda la velada. Después de refrescarse su mano derecha coloco el llamador de ángeles que su abuela le había regalado entre sus pechos y le sorprendió comprobar cómo estos reaccionaban al suave paso de sus dedos. Antes de que pudiera darse cuenta su otra mano bajo hasta la goma de sus leggins y desde allí su dedo corazón descendió lentamente hasta tropezarse con la humedad que empapaba su entrepierna. Cuando parecía que empezaba a conseguir contener las ganas de cerrar una les las puertas de los urinarios tras ella y dedicarse a terminar lo que las bolas chinas terminaran en su casa antes de salir, una punzada de un placer tan bestia como no lo había sentido nunca antes clavo sus dedos a la blanca encimera del lavabo y la hizo doblarse hacia delante mientras se concentraba para no gritar. Las bolas chinas habían comenzado a vibrar en su vagina y no paraban de moverse la una alrededor de la otra. "Pero como puede ser...", pero la vibración aumento ligeramente ahogando sus pensamientos en el deseo de mas. Al parecer lo que ella juzgo como unas simples bolas chinas eran también un vibrador con mando a distancia. "Así que esta es tu segunda sorpresa..." Pensó mientras caía en la cuenta de que El debía estar en el bar para poder accionar el mando.
Salió del baño aun agitada debido a que el consolador se movía todavía más al caminar ahora que vibraba y recorrió aquella parte del bar con la mirada en su busca. No lo encontró, por lo que regreso junto a sus amigas echando un vistazo por encima del hombro cada pocos pasos.
La intensidad subió un punto más mientras apuraban el primer cubata y todas revoloteaban al son de la música mientras ella intentaba pasar desapercibida moviéndose lo justo para mantener a raya su calor corporal y comprobar cada cierto tiempo que El seguía sin aparecer. 
Una de sus amigas se acerco a ella acompañada del cambio de canción para arrimarse lentamente y comenzar a acariciarse contra su espalda.


"¿Que haces loca?" Preguntó nerviosa porque notara las vibraciones que la estaban poniendo a mil. 
"¡Tranquila! solo quería bailar contigo por que le tengo echado el ojo a ese moreno de la barra, no para de mirar hacia aquí" le contestó ella mientras la giraba de la cintura para que viera de quien hablaba. 
Su amiga tenía buen ojo, sin duda, pero una nueva subida de la potencia del vibrador acompañada de un cambio de compas en la regularidad la hizo olvidarse rápidamente de aquel moreno de ojos oscuros al que su amiga quería atraer y girarse para buscar a su amante de nuevo. Sin duda estaba por allí cerca, y parecía que el hecho de verla bailar con su amiga lo había motivado a procurarle más placer... Así que decidió seguirle el juego a su amiga para ayudarla a conseguir su presa, tal vez de esa manera la suya saliera a la luz.
Deslizó sus manos por el ceñido vestido negro de su amiga y la hizo girar suavemente hasta dejarla de espaldas a la barra. Sus brazos se enroscaron del todo a la cintura de su amiga y aprovecho el ritmo lento de la canción para pegarse a ella y así moverse las dos al mismo son, deslizándose lenta y sensualmente hacia uno y otro lado. Su amiga acaricio con las manos sus brazos y los separo hasta colocarlos sobre las caderas para inclinarse después ligeramente hacia delante y ponerse a contonear el culo mientras miraba por encima del hombro hacia la barra con sonrisa picarona.
Pero el vibrador seguía haciendo de las suyas, cada roce del culo de su amiga hacia que las bolas chinas se agitaran y la obligaran a morderse el labio para no jadear, y en dos segundos planeo como deshacerse de su amiga y ayudarla al mismo tiempo: volvió a agarrarla de la cintura, esta vez mas fuerte, e hizo que las dos giraran rápidamente hasta soltarla delante del moreno que la recogió de una mano y se puso a bailar con ella.
A raíz de la vuelta tan rápida ella también se tambaleo durante unos segundos, y cuando estiro uno de los brazos para intentar recuperar el equilibrio una mano la agarro y tiro de ella hacia un rincón de la pista de baile. 
El desconcierto inicial, mezclado con el placer proporcionado por el vibrador, dio paso a un intercambio de miradas de excitación entre Él y ella. Por fin había salido de las sombras, por fin la sujetaba entre sus fuertes brazos, por fin podía dejar de fingir que estaba a punto de correrse. Abrazo su cuello y se colgó de el pasando sus piernas alrededor de la cintura de Él, lo que hizo que el vibrador se apretara más de lo que lo había echo en toda la noche. Pero ya no le importaba lo que pudieran pensar los demás, estaba con su amante, y las ganas de desnudarlo y de disfrutar de su vientre plano y duro y de sus moldeadas piernas eclipsaban cualquier atisbo de vergüenza. 


"Tengo tantas ganas de ti que no se si podre aguantar hasta que lleguemos a mi casa" le grito al oído para hacerse escuchar por encima de la música. 
"Tranquila, eso tiene fácil solución" le contestó Él al tiempo que la ponía delante de él y la guiaba entre la gente aprovechando los momentos en los que debían detenerse para dejar pasar para darle una palmadita en el culo o arrimar su pantalón contra ella.


Llegaron a una puerta de la que colgaba un letrero de "privado".
Ella se giró para preguntarle si era aquel su destino pero él la detuvo con un beso tan dulce que mientras Él abría la puerta con una llave que saco del pantalón ella seguía aun con los ojos cerrados y su lengua relamía el sabor de sus labios.
Una vez dentro, y después de haberse asegurado de cerrar con llave El le contó que aquella sala era para un apartado que tenia la discoteca para fiestas "vip", y que al ser el dueño amigo suyo desde la infancia le había regalado una copia de la llave al abrirla.


"Así que ahora somos gente "vip" dijo ella mirando cómo se encaminaba hacia una pequeña barra situada al otro extremo de la sala.
"Exacto" contestó el al tiempo que sacaba una botella de champan y la introducía en una cubitera con unos cuantos hielos. "siéntete como en casa, ponte cómoda" y le señalo uno de los tres bancos acolchados de los que disponía la sala "vip".


Ella le hizo caso y se sentó en uno de los dos que se encontraban frente a un gran espejo de marco dorado que colgaba de la parece.


"¿Tu esto lo has hecho antes verdad?" Le preguntó mientras Él serbia dos copas de champan.


Dejó la botella en la cubitera de nuevo y le ofreció una de las copas.


"puede que si..." Y apretando un botón de la pared hizo que la luz se atenuara y comenzara a sonar música de fondo.


No necesitaba preguntar mas, lo único que necesitaba saber es que se moría por desnudarlo, que a pesar de que Él hubiera detenido el vibrador seguía moviéndose cada vez que cruzaba las piernas, o se sentaba, que su piel estaba ardiendo y casi podía distinguir el olor de su deseo...
Dejo la copa encima de la pequeña mesa redonda que estaba entre los dos y se sentó en sus rodillas, recostando su espalda en su pecho para así poder situar sus labios a la altura de su oído, y tras juguetear un instante con su lengua en el cuello le susurro...


"No te puedes imaginar lo mojada que llevo toda la noche, tu regalito me ha puesto a cien..."


El deslizó una de sus manos por debajo de la goma de sus leggins y saco el pequeño vibrador tirando de la cuerda, 


"pues ya no necesitas esto para hacerlo, ahora me tienes a mí para terminar el trabajo", y dejó el vibrador, completamente mojado, entre las dos copas de champán.


A partir de ese momento las ropas volaron hasta quedar repartidas por todo el suelo de la sala, las caricias iban, los lametones venían, ella se arrodillaba frente a sus piernas para saborearlo todo, el agarraba su cabeza para levantarla y tumbarla sobre la mesa...las copas de champán se derramaron salpicándole los pechos y El aprovecho para beber de ellos, y dejarlos bien secos antes de levantar sus piernas y tirar de ellas hacia su cuerpo para comenzar con el verdadero juego, y no pararon hasta que la habitación comenzó a darles vueltas mientras ambos dos llegaban a sincronizar sus jadeos y se decían con los ojos que estaban disfrutando como niños.
Cuando terminaron el se quedo acariciando su espalda, se inclino hacia ella y le dijo...


"Espero que te haya gustado el regalo".

10 abr. 2012

por verte sonreir...

Es por verte sonreír que estoy hoy aquí,
por verte dormir e trepado al tejado de la luna 
y a mitad de camino   la fortuna  me dijo 
que en sueños te escucho reír. 
El sentir me abruma 
y me desconcierta la torpeza de mis piernas 
al acercarme a  ti. 
Te quiero porque eres yo 
y comprendes lo que de mi mente se desprende,
me quiero porque soy tú 
y necesito tenerte.
Viajo en tus sonrisas con el único alimento de tus besos 
y esas dulces caricias que se desprenden de los sueños.
 Te quiero, no porque me soportes,
 ni por qué me entiendas, 
tampoco porque me ames 
o me sostengas, 
te quiero por que el peor silencio siempre es ese que te deja sin aliento, 
que aunque me duela es provocado por mi lamento. 
Te quiero porque mientras todo lo demás pueda empeorar 
sé que te mereces que recupere las fuerzas. 
Te quiero, simplemente porque no hacerlo mi corazón no contempla.

Ley de vida

Escucha lo que te digo,
y mas fácil será tu camino
hacia el sino convenido con el destino
pues solo siendo el más fuerte amigo
conseguirás lo que te propones
ahuyentaras a los temores
y dejaras atrás a tus perseguidores
crueles lacayos de la envidia
que a sucias tretas recurrirían
con tal de verte caer en la lujuria
del que no sacia su sed
y podrás ver como todo se nubla
ante tu mente distraída
si no te centras en la vía
que has de seguir
construir y dirigir.
se fuerte, amigo, y confidente
del que solo tu bien pretende
apoyo del que tu alma entiende
y consuelo del caído en el camino
pues debes comprender
para realmente fuerte ser
que se trata de entender
que no todo está perdido
aunque alguna ved te veas caer.

9 abr. 2012

Despierta

Sal a la calle, deja que la lluvia te moje 
y siente como todo a tú alrededor se disuelve 
ajustando el enfoque.
porque no es oro todo lo que reluce 
ni plata todo lo que te venden; 
no te fíes de las rebajas que comprar tu alma pretenden. 
Se ven desde lejos sus malas raíces 
trepando por las paredes de nuestros sueños.
Pretenden derribar toda esperanza,
arrastrar por los suelos todo por lo que luchamos con tantas ganas,
cada día, a cada aliento y con toda nuestra energía.
Mañana será un nuevo día 
en el que dejaremos atrás nuestra cobardía 
pensando en el presente mientras esos dementes 
se esconden por las esquinas.
correremos por las paredes sin importarnos a quien le pese,
pese a ser terrenales no volveremos a observar inertes 
como sacian sus ansias con cien nuevos ceses 
que solo convienen al mismo de siempre.
hoy nuestro grito retumbará en sus conciencias 
y abatiremos sus muros de indiferencia 
para contagiarlos de lo que más detestan,
el sueño de un mundo sin apariencias.

7 abr. 2012

Lucha, sueña, siente, ama...



Que tu alma sea la flecha
tensada en el arco de tu lengua,
que tu corazón dispare balas
y tus palabras sean el acero
templado por el fuego de un “quiero”
que defienda tus murallas.

Que hasta la Galia se arrodille al ver tu cabeza bien alta,
firme cada paso en un presente dibujado a lápiz por la mano del pasado.

Que no canten las sirenas de ambulancias lastimeras
en el cielo de tu mirada.
Tú eres la salida, la puerta o la ventana…
tú el encargado de dibujar un nuevo sol
cada mañana.

Sombras se disfrazan con piel de cordero,
no tropieces si ves zánganos correr
como hienas tras algún ego:
el respeto es lo primero en un mundo de ciegos.

No tengas miedo de ser sincero,
de crear mundos enteros  partiendo de un sentimiento.
Usa las estrellas como mapa
en tu búsqueda de recuerdos.

Llora, siente, quiere, ama
lucha, pierde, cae, gana…
que nadie nunca diga que no crecías
porque no lo intentabas.
Escucha, ayuda, camina, comprende
arriesga, habla, sueña, entiende…
pisa con fuerza el futuro,
vive tu vida de tal manera
que no puedas reprocharte ni un segundo de ella.

Dos

Noche oscura, noche silenciosa
En la que dos manos se buscan 
y dos cuerpos se tocan.
Noche de locura                                                                                                                            
en la que las heridas del alma cura                                                                     
la saliva de una boca,         
dos labios se rozan        
con otros dos que pernoctan           
a la espera de dos jadeos        
que la garganta ahoga.
Destroza el silencio            
el suave vaivén de dos deseos entrelazados
 recorriendo hasta el último rincón secreto 
de un recuerdo desojado. 
Vuelan las ropas 
hasta yacer a un lado de un fuego 
rápidamente propagado 
que quema los sentimientos 
y calcina los lamentos a su paso,
dejando dos suspiros sin casi aliento 
encerrados en dos gargantas que de gritar no han parado.
el silencio cubre la ausencia del deseo 
mientras los dos amantes recobran el aliento 
y vuelven a perderse en eternos besos 
después de haber descansado,
el sin parar de acariciar su cuerpo, 
ella sin haber parado de mirarlo. 
Sus cuerpos se atraen como pretendiendo
 que la piel se funda en un gesto de amor eterno,
en un contrato por el placer sellado 
en el que el entrega su deseo 
y ella renuncia a su descanso.


"Yo muero por tu piel, 
me emborracha tu deseo,
cada jadeo que escapa de tu boca de caramelo 
me hace renacer. 
Sueño con dormir entre tus pechos, 
saborear cada uno de tus sueños 
y cada centímetro de tu piel recorrer"

Días pasados

Noches esgrimiendo palabras, 
días con duelos de versos al alba, 
tiempos discretos cargados de miradas 
en los que el tiempo se posaba suavemente sobre el alma. 
Remendábamos sueños en los que te inventaba 
cuando te añoraba en los silencios 
con la intención de volver a jugar a ese juego que ya no recordaba.


Los segundos, sinceros, 
rodeaban cada momento, 
las paradas de los recuerdos estaban abarrotadas 
y yo me sentía yo tan solo con que me hablaras en silencio.



 Acunábamos sonrisas tan sinceras 
que dolía mantenerlas guardadas
 y su sonido alegraba el viento 
que en cada aliento descansaba.


Conocerte fue un misterio 
de esos que te enganchan a medida que lo desentrañas...
el inicio de esa melodía que tu vida cambia 
cuando tu corazón atrapa 
y agita ese complejo sentimiento con el aleteo de sus alas.


Descomponerte todo un reto, 
recortar tus pensamientos 
para guardarlos en cajas de silencio 
y hacerte un fiel reflejo cada vez que nos encontrábamos en el tiempo.


Y buscaba por los rincones 
esas palabras que describieran aquellas sensaciones 
que tenía ya olvidadas,
 intentaba que la luna  contestara 
todas esas preguntas mudas que mis sentimientos tenían secuestradas...
pero no encontraba nada que le hiciera mérito 
a lo que mi cabeza expresar deseaba.


A día de hoy sigo sin encontrarlas.

cosas sin sentido...

Cosas sin sentido
que palpitan en un corazón cautivo
de un ritmo perpetuo que acuna los sentidos
e inunda los pasillos
de cientos de sentimientos,
pequeños trocitos de vida que cuelgan de un hilo
mientras no sean escritos en un diario,
en esa hoja en blanco
en la que se transforma en poesía
lo que todavía ni he pensado.


Siento las miradas de un pueblo indignado,
veo lágrimas contenidas por inminentes desahucios
que no hacen sino acrecentar el desencanto
 hasta convertirlo en enfado.
Miles de gargantas claman por una democracia herida de muerte,
un sistema sin suerte,
un político inerte...
una igualdad fingida
que está condenada al fracaso,
una idea preconcebida
que no debe ver un nuevo ocaso.
Los fuertes se hacen los locos
y los locos se ponen al frente
de una legión omnipresente
con una fe que crea devoción,
 una idea tan fuerte
que ensancha el corazón del presente
y nos llena a todos de ilusión.

el juego de escribir

Cientos de noches a oscuras para encontrar las palabras,
momentos de locura para escoger las adecuadas
y una vida para decirlas al no estar seguro de que expresen lo que deseabas.


El juego es simple, retorcer momentos
 y exprimirlos hasta dejarlos secos,
hasta ver que gotean palabras que se adhieran a nuestro recuerdo.


El reto consiste en desechar floreos
que nos aparten de lo que consideramos cierto,
despreciar reflejos de lo efímero para concentrarnos en lo eterno
de una renglón perfecto.


La búsqueda comienza al contacto del bolígrafo con la hoja en blanco,
el camino lo rellenan las palabras que encierran
lo que en ese instante piensas
que tu cabeza ha encontrado.


La frustración acecha en cada punto y aparte,
en cada giro de nuestra imaginación
hacia ese callejón sin puerta trasera
cuando nos obsesionamos con esa palabra elegante
que resuelva una nueva frase.


Pero la decepción afloja su presión
cuando el final se acerca,
cuando la mano vuela
surcando el papel que nuestra obra encierra.
Llegamos a ese lugar en el que fluyen palabras
y bebemos de ellas hasta quedarnos saciados.

Buscando

He buscado en montañas tan alejadas que ni el viento las acariciaba,
he viajado hasta donde nacen las estrellas por encontrar.
Mares, ríos, bosques, praderas...todos quedaron atrás
ante un alma que ve las cosas bajo otro prisma
y en ninguno de ellos di con la tranquilidad que mi interior anhelaba.


Pregunté al viento
en el lugar donde el cielo se funde con la tierra
con la esperanza de que el supiera
cuál es la respuesta y no obtuve más que silencio.
 Arrastre mi ser por caminos sembrados de piedras
que rasgaron mis vestimentas
hasta dejar mi cuerpo en carne viva
y ni siquiera noté el dolor punzante de las esquirlas
que penetraron en mi piel al estallar con fiereza
dejando una huella en ella tan profunda
que las convirtió en eternas.
Pero el dolor anidó en mí sin darme cuenta,
pudrió mis sentidos hasta el punto de que no tenía sentido permanecer alerta
ante un mar que bramaba venganza por una realidad incierta.
Puede que desterrara de mí lo bueno
por no echarlo de menos cuando su presencia desapareciera,
puede que en algún momento cerrara los ojos
 por no ver ese camino que se presentaba ante mi serpenteante,
quizás mis pies tropezaron provocando que mis piernas temblasen
a cada nuevo paso a ciegas.
La claridad mudó de piel convirtiéndose en esa oscuridad negra
capaz de atormentar a la Luna y de eclipsar a sus estrellas
y he de reconocer que me acostumbré a vivir con ella.
Tal vez si el sospechoso se redimiera,
o sus antecedentes desterrar consiguiera
todo sería más honesto.
 O puede que la realidad no sea cierta,
puede que solo sea un cuento
de los que se cuentan a un niño para que se duerma.