7 abr. 2012

Dos

Noche oscura, noche silenciosa
En la que dos manos se buscan 
y dos cuerpos se tocan.
Noche de locura                                                                                                                            
en la que las heridas del alma cura                                                                     
la saliva de una boca,         
dos labios se rozan        
con otros dos que pernoctan           
a la espera de dos jadeos        
que la garganta ahoga.
Destroza el silencio            
el suave vaivén de dos deseos entrelazados
 recorriendo hasta el último rincón secreto 
de un recuerdo desojado. 
Vuelan las ropas 
hasta yacer a un lado de un fuego 
rápidamente propagado 
que quema los sentimientos 
y calcina los lamentos a su paso,
dejando dos suspiros sin casi aliento 
encerrados en dos gargantas que de gritar no han parado.
el silencio cubre la ausencia del deseo 
mientras los dos amantes recobran el aliento 
y vuelven a perderse en eternos besos 
después de haber descansado,
el sin parar de acariciar su cuerpo, 
ella sin haber parado de mirarlo. 
Sus cuerpos se atraen como pretendiendo
 que la piel se funda en un gesto de amor eterno,
en un contrato por el placer sellado 
en el que el entrega su deseo 
y ella renuncia a su descanso.


"Yo muero por tu piel, 
me emborracha tu deseo,
cada jadeo que escapa de tu boca de caramelo 
me hace renacer. 
Sueño con dormir entre tus pechos, 
saborear cada uno de tus sueños 
y cada centímetro de tu piel recorrer"

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