28 sept. 2013

Echándote de menos

Puede que ahora que estoy solo,
vagando a la deriva por mis sentimientos,
sea capaz de sacarme esto de dentro.
Quizás me sirva la lluvia de aliento
y borren sus gotas 
lo que nubla mi entorno.

Y es que soy así,
siempre se me dio mejor escribir,
inventar sueños para que los decoren otros
del color con que pintan sus ganas de vivir.

A veces, en la vida, el camino se retuerce
y los días se vuelven cuesta arriba;
en ocasiones parece no haber salida.
Entonces la pregunta es sencilla:
¿Por qué continuar si sentir escuece?
Tan solo por una de sus tus sonrisas…

…por uno de esos fugaces besos,
o por los intensos, los que me dejan sin aliento…
…por los “te quiero” escritos en miradas…
…incluso porque nos acaricie el mismo viento,
pues más importante que decirnos nada
es escribir juntos nuestro cuento.

En un “erase una vez” nos encontramos:
dos extraños nudos alocados
que entre actos se dieron cuenta
de que eran parte de una misma cuerda…
…y decidieron soltarse para juntar sus manos,
y juntar sus caminos; comenzamos juntando nuestros labios.

No lo puedo evitar,
siempre se me dio mejor que hablar
dibujar letras en el viento
para que otros las puedan acariciar.

Ya ha dejado de llover,
y parece que las letras se vuelven a esconder,
desaparecen tras las esquinas
para quien sabe cuando volver;
y yo ya estoy cansado de correr.
Quién sabe, quizás sea porque me faltan tus caricias,
tal vez porque nos separe un amanecer.

Solo sé que te quiero,
y que esas dos palabras las llevo grabadas,
tan adentro, tan a fuego,
que son las únicas que de mí nunca se separan,
las únicas que me abrigan cuando sopla el viento
y no encuentro tu mirada.
Eres el TODO que llena mi NADA. Asko maite zaitut.

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