18 jun. 2011

Tu

Tu, que velas por las estrellas en las alturas,
Tu, que observas el mundo desde arriba,
Tu, que iluminas la noche con tus pupilas,
Tu, que vives en una constante travesía
Sin que ningún mortal agradezca tu silencio
En el que se amparan de la monotonía;

Bella cual ángel desterrado del cielo
Que sin saber cuál fue el pecado cometido
Espera ver terminado su tormento
Y poder hablar de lo vivido, lo escuchado, lo sentido.

Cuantas cosas maravillosas tendrás que contar,
Vivencias tan asombrosas como difíciles de imaginar,
Y sin embargo aguardas insensible en tu trono oscuro
Reprimiendo tus ganas de a la vida cantar,
Guardando los secretos de los que a ti han acudido
Con la esperanza de en ti la respuesta hallar.

Solo espero que algún día termine tu desdicha
Pues a ti encomiendo cada noche mi alma
Llena de preguntas, tormentos y agonía
Que vuelven negra mi aura.

Aquí estoy de nuevo frente a ti
Con cientos de preguntas que hacerte
Muchas cosas han cambiado desde antaño
Y yo sigo deseando conocerte
Con el fin de conocer mí sino
Replanteándome las cosas que siempre defendí.

No resulta sencillo sobrevivir en este mundo,
Tu lo sabes mejor que nadie
Miles de caminos se nos ofrecen
Pero yo no sé si merece la pena alguno
Pues mi alma está cansada de algo que parece
Ser una misión sin futuro

Tu que me das fuerzas para seguir adelante
Permíteme que te cante y te alabe
Por ser tan paciente como confidente
y sanar heridas que no cicatrizan
con tu suave luz que aliviaría
hasta el más pesado de los lastres

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