18 ene. 2012

demasiada mierda

Voy conduciendo con el parabrisas mojado
a pesar de que fuera no llueve,
la ventanilla bajada para que vuelen las penas,
pero su peso ha cambiado, ya no se mueven.
Con cada nueva gota corro el riesgo de quedarme seco por dentro,
de no tener agua para que flote el alma.
Siempre me he repetido lo mismo, "autocompasión cero".
No puedo permitir que el miedo me tome como presa con el cebo del recuerdo,
pero no acierto.
Cuento, uno, y cierro los ojos como el ingenuo que pretende ponerle parches a una presa.
Dos, y un frio entumecedor de mi se apodera,
"no sigas caminando, no merece la pena"
me susurra y deja la puerta abierta
para que aquellos fantasmas griten de nuevo.
Tres, y sus ecos me llenan con recuerdos que son una condena.
Cuatro, y ya he perdido...
cinco y el macabro juego de nuevo empieza.





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